Filles de la croix

Sobre Elisabeth en los Marsillys

 

1797 - Un mondo estalla y qué se busca… nada que lo relacione con la supuesta estabilidad del pasado... una vida cristiana practicante que no se planteaba preguntas, todos los puntos de referencia de la Iglesia están borrosos... no se ha aprendido, no se sabe crear, no se atreven a pensar en el futuro respecto a la Iglesia de Francia frente a las pruebas que atraviesa.

Más que desprecio y burla... En la sociedad se da una banalización, una insignificancia del hecho religioso, y para muchos, una total indiferencia…

Los MarsyllisAlgo más fuerte que el estricto sentido común impulsa a Isabel fuera de los senderos conocidos.

Por una tarde va a abandonar el cuadro de la vida ordinaria para ir a los Petits Marsillys.

Se toma en sus manos… sale sola y en la oscuridad, sin saber exactamente a donde le llevará esa decisión… pero hay que partir.

Porque de desprende de su vida personal… porque tiene 24 años… y porque ha vivido mucho tiempo como adulta en un mundo agitado y, para ella, atormentado.

Y porque su corazón está totalmente lleno de un amor que siente como esencial y que arrastrará toda su vida…

Se trata de su futuro, y esa reflexión tiene su peso…

Ese futuro lo ha soñado completamente consagrada a Dios…Dios a quien conoce desde que lo aprendió en las rodillas de su madre…

Pero no se enseña a Dios… Dios no es el objetivo de un razonamiento… “Dios es amor” y es ese amor a lo que Isabel desea acercarse… encontrar.

Poe él hará esa marcha de 20 kms en esa tarde de otoño… guiada “únicamente por la luz que ardía en su corazón.” S. Juan de la Cruz…

Isabel quiere reconocerle y escucharle en la Palabra que le dirá uno de sus familiares, ese sacerdote del que le han hablado y a quien quiere encontrar…

Buscar el rostro de Dios… pero Dios no tiene rostro, Dios no es una imagen. El Hombre es la imagen de Dios…

Isabel está a la espera… No una espera pasiva sino una búsqueda espiritual que para ella es atención… escuchan… acogida del presente… su presente tan banal pero tan precioso, vivido confiando en el Amor de Aquel en el que cree.

Amor, deseo fuerte que le llama y le pone en actitud de búsqueda… Para Isabel la búsqueda pasará por el camino de los Marsillys… por la Eucaristía de los Marsillys… Por un encuentro con Cristo en esa granja –casi un establo- de los Petits Marsillys.

Encuentro en el  aux MarsyllisBusca con todas sus fuerzas su camino para su futuro… Sabe que es camino está abierto… Tiene confianza… Está dispuesta a confiar hasta el final, a dar todo para adquirir lo que es mejor para ella.

Por supuesto que ya tiene su idea… Cristo, el don entero de su vida…y para eso, el claustro… silencio y oración… sí, pero ¿dónde? Y ¿cómo?

Busca su palabra y el Pan de la Eucaristía… para su camino…

Sentido profundo de las palabras de la Eucaristía, que entonces eran pronunciadas en latín, pero que conocía muy bien.

Este es mi cuerpo entregado por la multitud…

Esta es mi sangre derramada por la salvación del mundo…

Haced esto en memoria mía…

Cuerpo entregado… Sangre derramada… El Señor está presente aquí… por la multitud…

Eucaristía de Marsillys, lugar de la acogida de Dios en la noche. ¡Cenáculo de este tiempo en que se comparte el Cuerpo de Cristo! De ahí el Padre Fournet enviará a Isabel a hacer y rehacer por quienes no están presentes, les guiará en gestos del Cenáculo, los gestos del lavatorio de los pies…

Barra de MarsyllisLos Marsillys, el Cenáculo de aquel tiempo… allí. Yendo allí, Isabel busca su camino, camino para su vida, camino hacia el rostro de Cristo que le atrae… va a caminar en la noche… descubrir en ese encuentro con el Padre Fournet, en ese encuentro con Cristo, su Rostro para ella, su Rostro de humanidad. Volverá a los Petits Marsillys.

¿Es el camino diferente o la mirada sobre él lo que le ha cambiado?

Aún otra vez, el Amor está al final del camino… no sólo al final del camino, sino a lo largo de todo el camino… hay que “hacer su camino.”

Itinerario a construir con Aquel que para la vida ardiente de Isabel, está siempre al alcance de la mano, de la mirada del corazón.

Es grave para ella, es importante, es el camino de la vida con, para cada uno y cada una, la marca luminosa de la Cruz de la Resurrección.

Oración de los Marsillys

Una gran el poste se erguía en el centro del granero...

Y en el hueco del poste a Presencia... el Pan...

Dios que se da para ser comido…

Y ser la fuerza del Camino… un alimento que es la Vida…

Y allí se reúnen algunos buscadores de Dios.

Buscando su camino hacia Dios hambrienta de un Dios que sabe que le busca…

Y ahí, en el hueco de la noche y en la pobreza de la granja,

En la sencillez de una asamblea cristiana…

Lo encontró.

Lo recibió en el Pan y la Palabra. El pan era la fuerza para el camino… L a Palabra que tendrá para compartir, Palabra que pasa por las manos y el corazón. Isabel regresa de los Marsillys con Cristo en su corazón

y todo su amor en las manos…

Isabel camina y señala el camino…

Toma prestados los senderos del ayer,

Otras caminarán detrás de ti por los caminos y las rutas de hoy y de mañana…

Otras enviadas a sus hermanos para compartir con ellos

El pan del encuentro,

El pan de la oración,

El pan de la dulzura de llevar tu nombre de hijos de Dios...

Otras enviadas para compartir con ellos tu Eucaristía

Que te ofrece al mundo.

Resucitado en la Gloria de la Cruz…

Quienes comen de este Pan vivirán y difundirán la vida...

 

¡Un Encuentro!

Hay encuentros que son decisivos…

Una misa de noche, en una granja en el campo

puatevino « La granja des Marsillys ».

El Padre Andrés Huberto, sacerdote del Poitou, arriesgando

Su vida, celebra clandestinamente

Personas sencillas del campo, reunidas aquí,

En la noche, escuchan la Palabra de Dios y viven la Eucaristía.

Este sacerdote, que ha regresado del exilio en España es un pastor para su pueblo.

El tiempo del exilio ha profundizado en él una expectativa y una pasión

Reencontrar a sus parroquianos para ayudarles a vivir en la fe.

Hay encuentros que son decisivos…

Entra en esta granja, una joven, bella, aristócrata.

Las personas sencillas que han llegado después de un día de trabajo

Se apartan para dejarle pasar…

Esa joven esperaba en el sacerdote una aurora en la noche de la revolución.

Buscaba como orientar su vida. A quien hablar.

Esperaba encontrar a un sacerdote para expresarle su deseo.

Impulsada por el hambre de la Eucaristía y por la necesidad de oír la Palabra de Dios…

Marcha… acompañada de su sirviente.

 

ENCUENTROS Y CAMINOS

La acogida del Padre Andrés es más bien ruda... Qué importa… Isabel esperará…

Es el Evangelio: “Los pobres son los primeros”.

Entonces se da la cita con Dios para S. Andrés Huberto y

Santa Juana Isabel.

Dios les ha modelado a su manera, para esa hora…

¡Fundadores de las Hijas de la Cruz!...

Origen de nuestra familia a partir de un Encuentro

En una Eucaristía, de noche,

Donde cada uno ha ido con toda la verdad de su ser

CAMINOS de Vida al servicio de Dios y de todos los y las que esperan…

¡EUCARISTÍA!...